A ritmo de Yeyé: Café Tacuba y el álgebra.

Por Froylan Acevedo
En 1990 cursaba la preparatoria en la UNAM. Recuerdo que estaba en época de exámenes y urgentemente localizaba un compañero de clase al que le había prestado mi libro de algebra. Para esos años no era común el celular, así que la única manera de localizar a alguien era por teléfono fijo. Hablé a su casa sin éxito. Me dijeron que estaba en la casa de su primo. Llamé y este me confirmo que había salido para un lugar llamado El Hijo del Cuervo.

En ese bar ubicado en Coyoacán de atmosfera entre lo hippie y lo intelectual, encontré a mi amigo. Esa noche tocaba un joven grupo al cual nunca había visto, le pregunte a mi compañero como se llamaban. En medio de ruido y plena presentación me contestó “Café Tacuba”, yo le dije, “No ¿Como se llama el grupo?” insistí, el me repitió “Café Tacuba” a lo cual respondí “No. Café Tacuba está en el centro. Aquí se llama el Hijo del Cuervo. Él me dijo ¡No Guey, el grupo se llama Café Tacuba!

El único Café Tacuba que yo había escuchado hasta esa noche era la gran cafetería restaurant ubicado en Tacuba 28 en el centro histórico de la Cd. de México, ese icónico lugar visitado por políticos e intelectuales, de tradición de más de cien años y que se volvía una visita obligada de la alta cocina mexicana.

Para ese año la escena musical mexicana estaba marcada con grupos como Caifanes, La Lupita, La Cuca, Los Amantes de Lola, La Castañeda y por otro lado los más pertenecientes al circuito urbano no comercial como Tex Tex, Botellita de Jerez, Luzbel y el Haragán. Mientras que la invasión española ya había desembarcado antes en territorio mexicano con grupos como Los Toreros Muertos, Danza Invisible, Radio Futura, la unión, Alaska y Dinarama. Por entonces Los Héroes del Silencio estaban lanzando Senderos de Traición.

Sin duda la presentación de esa noche de Café Tacuba estaba lejos de lo que se convertiría con los años, pero recuerdo perfectamente ver a cuatro tipos parados en un pequeño escenario vestidos de forma muy inusual y lejos del estereotipo del grupo de rock. Ya se podían ver los rasgos que les darían forma con los años: Su ropa más folclórica y huaraches. Tocaban covers intercalando material propio, ya que sus presentaciones no duraban mucho por no tener suficientes canciones. Pienso que esa noche pocos entendieron su propuesta, yo uno de ellos.

El café Tacuba entro a grabación en 1992 ya bajo ese nombre (antes llamados “Alicia Ya No Vive Aquí”), lanzan su primer álbum con toques de ironía, diversión y carga cultural, esa mezcla de sonido con la cual es difícil catalogarlos solo como una banda netamente de rock. Influidos por el punk, ska, el son, el new wave, esa evolución que los separo definitivamente del resto de las propuestas musicales de la época.

El arte plasmado en ese primer disco tiene mucho que ver en la forma en que llegaron al estudio de grabación, el estudio les llego a ellos y no al revés, sus demos fueron grabados en el cuarto de Joselo y Quique en Naucalpan. Su habitación se llenó de equipo colocado entre las literas, teclados, guitarra, contrabajo, una caja de ritmos con un amplificador y el melodión, como ellos mismos relatarían más tarde para su libro biográfico. Joselo explica que las canciones que escribía las hacía para que les gustara a sus compañeros, ya que así trabajarían con gusto en ellas, de esa manera el álbum captaba la verdadera esencia del grupo, tal como se veía en escenario de El Rokotitlan o en El Tuti Frutii. El estudio de grabación le resto un poco del sonido natural de café Tacuba ya que las consolas arrojaban sonidos muy limpios.

Su primera semana sorprendentemente vende 30 mil copias, en un mes llega a cien mil. Poco visto para un grupo nuevo y siendo una banda catalogada como rock.

Su álbum Re sin duda muestra un estilo ya claro y bien elaborado, rompiendo lo convencional, algunos atrevidos lo compararían con el álbum blanco de The Beatles, tal vez sea una opinión muy optimista, pero sin duda su legado es inminente. Demuestran al mundo que hay una nueva forma de hacer rock y de hacerlo bien, agregando instrumentos del folclor mexicano con temas incluyentes, es decir socialmente incluyentes, dejando claro que no hay un solo México sino una diversidad de sociedades mexicanas en el mismo país. Con ello llegan a muchos tipos de públicos, no solo el marginado, el étnico, el urbano, clase media baja, sino a muchos otros tipos de mercados y clases sociales. No cometen el mismo error que El Tri, ellos se despojan de etiquetas sociales.

En 1996 aparecen en la portada de Newsweek, un logro sin duda para un grupo mexicano, no recuerdo ningún otro grupo en sus portadas. De ahí siguen un camino que ningún otro grupo de rock mexicano ha llegado.

Un grupo mexicano llamado Pepe y sus Locos del Ritmo, tal vez sea el primer grupo de rock mexicano o por lo menos que públicamente se tenga registro, se presentan en un concurso de bandas de rock en la unión americana en el año 1958. Ellos ganaron el segundo lugar, se presentaban con sweater y pantalón holgado tipo pachuco, peinados al estilo Cesar Costa. Dicha banda cantabn en inglés como se suponía debiera ser el rock en esa época. Quien diría que 30 años después cuatro jóvenes de Cd, Satélite, ex alumnos de diseño de la UAM (el hermano de mi amigo era también compañero de clase de ellos), llevarían el rock mexicano a un nivel de clase mundial, transformándolo para siempre.

Todavía hoy escucho en la radio a Café Tacuba y no puedo evitar sentir el estrés de mi examen de álgebra. Mi cerebro lo relaciona aun. Descubrí la magia de café Tacuba y todo gracias a mi viejo, muy viejo libro de Baldor.

*Froylan Acevedo. Nacido chilango y errante por gusto. Estudió en la Unam Administración de Empresas y cuenta con un Posgrado en la Universidad de British Columbia Canada, desarrollándose en el área comercial de empresas de diversos giros. Actualmente apasionado por el sushi y la música.

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