‘El Exorcista’ ofrece una subversiva y sorprendentemente buena primera temporada

Por Carlos Montenegro

Hermosillo, Sonora – 31 de diciembre de 2016

Cuando se anunció que la franquicia de terror “The Exorcist” contaría con una nueva encarnación, esta vez en televisión,  al menos a quien escribe estas líneas no terminaba de entusiasmarle la idea. “The Exorcist”, el clásico de terror de 1973, es una de las cintas más escalofriantes de la historia y un evento irrepetible cuyos intentos de emular su éxito (dígase con innecesarias precuelas y secuelas) han fracasado en mayor o menor medida, algunas de ellas estrepitosamente. “The Exorcist”, dirigida por William Friedkin, es una de las cintas más rompedoras del género. Su manera de adaptar la novela de William Peter Blatty es envidiable, si bien es justo decir que siempre se puede explayar más en todas las vertientes de la historia y sin duda la televisión era el medio perfecto para narrar una historia con mayor desarrollo en todo eso que la película no pudo adaptar a un metraje de apenas un par de horas. Tal vez hubiera sido interesante una adaptación de cero de la novela, sin problemas de censura ni de tiempo, pero esa idea se desvaneció prontamente pues nos enteramos que la cadena que emitiría la serie en los Estados Unidos era Fox, una cadena en abierto donde, como en cualquier otra de ellas, la censura es algo común a la hora de limitar el contenido de los programas. Pronto se sumó la curiosa noticia de que la serie más que adaptar la historia ampliamente conocida por el gran público se dedicaría a crear una nueva trama ubicada en el 2016 y de la cual no conocíamos muchos detalles salvo que no se trataba de un simple remake.

En México la serie se pudo ver por FX y en solo diez episodios logró triunfar en donde la mayoría de los revivals fallan: Continuar el legado del producto original diferenciándose lo suficientemente de este al mismo tiempo. La temporada se divide en dos partes con un gran giro argumental justo en el meridiano de estos diez episodios. En la primera parte se dedica a crear algo completamente nuevo sin recurrir a la historia original más que para un par de referencias, y sorprendentemente funciona. Contamos con sustos efectivos y un desarrollo argumental bastante decente que no hace más que crecer conforme avanza la serie. Es en la segunda parte, ya cuando estás familiarizado con estos nuevos personajes y sus historias, cuando la serie da un giro extraño y primeramente dubitativo en el cual recurre a la novela de Blatty y a la famosa adaptación cinematográfica para convertir esta “nueva” historia en una secuela de los eventos sucedidos en ellas pero a décadas de distancia y ubicada en los tiempos actuales. Esta extraña e inesperada secuela televisiva pronto se vuelve aún más efectiva en su segundo arco y el hecho de que retome la historia original pasa a segundo plano, pues nos queda claro que lo que vemos actualmente en pantalla es a lo que debemos prestar atención y estás conexiones son solo un medio para retomar la franquicia y construir un universo nuevo y más completo a partir de ahí. Y debo decirlo: Lo hace maravillosamente bien.

La versión 2016 de “El Exorcista” es ampliamente entretenida y una delicia para los fanáticos del género, tanto para esos que no tienen idea de lo que van encontrar en esta historia de terror como para esos otros que conocen la película original y buscan una continuación en esta nueva historia.

La manufactura de la serie es muy buena. Ben Daniels (Rogue One) y el mexicano Alfonso Herrera (Sense8) encabezan el elenco interpretando a dos sacerdotes que deberán unirse para ayudar a una familia cuya hija de pronto se ve poseída por un demonio, todo en medio de una fuerte crisis personal y espiritual para ambos, básicamente retomando el alma de la cinta de William Friedkin en el nuevo milenio. Ambos actores hacen un gran trabajo y es de destacarse como el mexicano puede con el peso de llevar el protagonismo de la serie. Herrera interpreta con fuerza al atormentado Padre Tomás y ofrece ciertas escenas que sorprenden al espectador mostrando con creces su evolución actoral en un producto totalmente distinto a lo que muchos esperan de él.

La serie está muy bien hecha pero es en realidad el tono de la historia lo que realmente la hace destacar. El filme original de 1973 funcionaba perfectamente como una cinta de terror con escenas memorables que marcaron pauta en el género pero el verdadero corazón de la película residía en el drama de un puñado de personajes que se ven obligados a enfrentarse a un evento extraordinario en medio de una crisis de fe. No es solo una película de miedo, es una historia de redención, expiación y sacrificio, de la improbable unión humana para combatir a un ser con el objetivo de corromper y quebrar emocionalmente a estos personajes, utilizando para ello a una pequeña e indefensa niña como vehículo. La serie no tiene el tono pausado de la película, es definitivamente más efectista y adecuada para el medio y contexto en el que se creó, pero sí que retoma la concepción original de ser un drama con personajes que se muestran inusualmente realistas y humanos en un medio donde las historias que se presentan suelen componerse únicamente de héroes y villanos, sin ningún claroscuro de por medio. “El Exorcista” de 2016 presenta personajes imperfectos y sorprende que aunque se trate de una historia sobrenatural de ficción se meta con temas fuertes como lo son el sectarismo y la doble moral dentro la iglesia católica, convirtiéndose en determinado punto en una especie de thriller político y conspiracional que representa un gran agregado para hacer crecer un universo entero que apenas alcanzamos a vislumbrar en la cinta de los 70s. Igualmente la serie toca temas de homosexualidad, adulterio, la decadencia de la familia americana y además hace un análisis bastante turbulento de los sacerdotes actuales yendo incluso mucho más allá que la cinta de Friedkin. Sin embargo, no lo hace de manera pretenciosa, los personajes tienen un desarrollo bastante bien llevado y todo está englobado en un terreno de ficción cuyo principal objetivo sigue siendo entretener.

“El Exorcista” versión 2016 es subversiva tanto sus personajes como en su contenido y no duda en meterse con la continuidad previa y fija desde hace décadas para hacer avanzar la historia. Esa es una gran virtud. La película del 73 es perfecta y tiene un principio y un final, esta especie de secuela solo la utiliza como punto de partida para crear algo nuevo y diferente, algo en lo que tuvo mucho éxito y cosa que no se tradujo en espectadores, ya que la filmación de una segunda temporada está en duda al no haber obtenido esta primera la audiencia esperada. Sea o no este el fin, sin duda alguna queda como un producto satisfactorio. Sin vender trama, en el último episodio hay una escena épica que hace referencia a la película original. Te hace saltar del asiento. Bueno, al menos a esos ilusos quienes no creían que esto funcionaría. ¿No es grato eso de estar equivocado?

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